En la Unidad de Salud Comunitaria del GAD Parroquial de Conocoto, niños, adultos y cuidadores encuentran atención gratuita, acompañamiento y esperanza para construir una mejor calidad de vida.

Rehabilitación física Servicios a domicilio de la Unidad de Salud Comunitaria

Detrás de cada consulta, de cada sesión de terapia y de cada palabra de aliento hay una historia de esfuerzo y superación. Para que esas historias fueran posibles, el antiguo servicio de rehabilitación física creció y evolucionó. Hoy, gracias al fortalecimiento realizado por el GAD Parroquial de Conocoto, funciona como la Unidad de Salud Comunitaria, donde cinco servicios gratuitos trabajan de manera articulada para acompañar a las familias en cada etapa de su proceso.


Servicios a domicilio de la Unidad de Salud Comunitaria

Entre las familias que han encontrado apoyo en la Unidad de Salud Comunitaria está la de María Tipán, vecina del barrio Los Álamos, en Conocoto. Desde hace varios meses, ella y sus dos hijos, ambos con discapacidad, reciben atención gratuita a domicilio por parte del equipo multidisciplinario de la Unidad.

Hasta su hogar llegan profesionales que acompañan el proceso de rehabilitación de sus hijos, mientras María también recibe apoyo psicológico como cuidadora. Esta atención integral ha permitido que toda la familia afronte con mayor fortaleza los desafíos del día a día, sin la necesidad de desplazarse para acceder a los servicios.

Para María, cada visita representa mucho más que una terapia. Es un espacio de acompañamiento, confianza y esperanza.

“Estoy muy agradecida por las terapias. Las terapias son vida para ellos; uno, como madre, busca siempre lo mejor para sus hijos”, expresa con emoción.

Su historia es una muestra de cómo la atención domiciliaria acerca los servicios de salud a quienes más lo necesitan, brindando no solo rehabilitación, sino también un acompañamiento humano que fortalece a las familias y mejora su calidad de vida.


Servicios a domicilio de la Unidad de Salud Comunitaria

Entre quienes también reciben atención domiciliaria se encuentra Rebeca Oña, adulta mayor del barrio San Francisco de Conocoto. Gracias a las terapias que recibe en su hogar, ha podido continuar su proceso de rehabilitación sin necesidad de desplazarse, mejorando su bienestar y manteniendo una atención constante.

Con emoción, Rebeca agradece el acompañamiento que ha recibido y reconoce el impacto que este servicio ha tenido en su vida.

“Me ha estado yendo bien, dando gracias a Dios. Sí me ha ayudado bastante. Están atendiendo a las personas de la tercera edad, haciendo algo por el pueblo.”

Sus palabras reflejan el valor que tiene para muchos adultos mayores contar con un servicio gratuito que llega hasta sus hogares, acercando la atención y demostrando que la salud comunitaria también se construye desde la cercanía y el cuidado de las personas.

Servicios a domicilio de la Unidad de Salud Comunitaria

Las historias de María Tipan y Rebeca Oña reflejan el impacto que un servicio cercano puede tener en la vida de las personas. Lo que para muchos es una sesión de terapia, para ellas representa tranquilidad, compañía y la oportunidad de seguir avanzando. Como ellas, decenas de familias de Conocoto encuentran en la Unidad de Salud Comunitaria un espacio donde la atención profesional se une al acompañamiento humano, adaptándose a las necesidades de cada usuario para brindar atención tanto en sus instalaciones como directamente en sus hogares.

Más allá de la rehabilitación, la Unidad de Salud Comunitaria ha demostrado que cuidar también significa escuchar, acompañar y estar presente. Cada terapia, cada visita y cada palabra de aliento representan una oportunidad para mejorar la calidad de vida de una familia, fortalecer su bienestar y recordar que el verdadero valor del servicio público está en las personas y en las historias que, día a día, se siguen escribiendo en los hogares de Conocoto.

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